...poco a poco voy recuperando rutinas y entre ellas espero recuperar la de escribir, que dicho sea de paso... ya me apetece.
Hoy voy a hacerlo con respecto a algo que he encontrado estos días. Ya sabéis, os ponéis a hacer limpieza en ese armario donde vas dejando todo apilado como puedes para que no se caiga y que esperas algún día filtrarlo y ordenarlo. Pues bueno, ese día llegó y me puse a hacerlo... y entre los papeles encontré un recorte de un periodico universitario de hace once años... y os lo pongo aquí para vuestra consideración...
Soy un estudiante de segundo ciclo, y me permito llamar su atención a través de la presente, para expresar mi más rotundo rechazo a aquello que malamente se ha dado en llamar, fiestas universitarias. Alcohol, drogas, yonkies, tabaco, pornografía perniciosa y otros desmanes caracterizan a estas supuestas fiestas que corrompen y minan el buen orden de nuestra universidad. Parece que la juventud no consigue su equilibrio espiritual más que dando rienda suelta a sus más bajos instintos y cegando su conciencia y alma con drogas.
Si desde la propia universidad se consienten este tipo de celebraciones, ¿Qué no sucederá entre aquellos sectores de más baja extracción? Caminamos hacia una sociedad de drogadictos, pero aún hay esperanza. Los diferentes responsables de las instancias universitarias deben prohibir inmediatamente las fiestas, con lo que demostrarán buen gusto y caridad cristiana, y deben velar por el orden y el cumplimiento de la doctrina cristiana dentro y fuera de las aulas. Sólo así conseguiremos una sociedad mejor y libre de lacras que causan un profundo daño a aquellos sectores mas desorientados. Drogas y pornografía no consiguen más que engendrar aberraciones en la persona, que sin rumbo, sucumbe ante el placer fácil. Sólo Jesucristo puede llenar nuestras almas, y la fe en él es nuestro mayor placer y regocijo. Creamos en Él, proscribamos las fiestas, el desorden, la pornografía y la drogadicción, y persigamos a quienes los fomenten. Es así como conseguiremos un mañana mejor para todos.
Si desde la propia universidad se consienten este tipo de celebraciones, ¿Qué no sucederá entre aquellos sectores de más baja extracción? Caminamos hacia una sociedad de drogadictos, pero aún hay esperanza. Los diferentes responsables de las instancias universitarias deben prohibir inmediatamente las fiestas, con lo que demostrarán buen gusto y caridad cristiana, y deben velar por el orden y el cumplimiento de la doctrina cristiana dentro y fuera de las aulas. Sólo así conseguiremos una sociedad mejor y libre de lacras que causan un profundo daño a aquellos sectores mas desorientados. Drogas y pornografía no consiguen más que engendrar aberraciones en la persona, que sin rumbo, sucumbe ante el placer fácil. Sólo Jesucristo puede llenar nuestras almas, y la fe en él es nuestro mayor placer y regocijo. Creamos en Él, proscribamos las fiestas, el desorden, la pornografía y la drogadicción, y persigamos a quienes los fomenten. Es así como conseguiremos un mañana mejor para todos.
Les agradezco atentamente que a través de su digno periódico ofrezcan la ocasión de expresar opiniones como la que les ofrezco, pero que considero fundamental dar a conocer para purgar una sociedad cada día más corrupta. Su amigo,
Isidoro de Sansonamedia
Bueno, ¿qué os ha parecido? A que acojo*a... Pues sí eso es... Recuerdo que por aquel entonces hubo varias respuestas, pero no me quede con ninguna...
Hubo varias que ponían al tal Isidoro de vuelta y media, lo tachaban de todo, pero también hubo alguna respuesta que daba a entender que el susodicho autor era una mera invención y que sólo lo hicieron para reirse un rato...
La verdad es que así fue... fue un soplo de naftalina en una lugar que bullia cultura, solidaridad y libre pensamiento... Es decir, nos permitió recordar que a pesar de todo lo que estaba pasando a nuestro alrededor, coexistía con nosotros gente con otra forma de pensar, y eso nos debía hacer más tolerantes con todo... y no soy quién para decirlo, pero creo que sí lo lograron... aunque eso que lo digan los demás.
Ahí queda eso...
Nos vemos en los bares
Yo

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